¿Son mejores los embriones congelados o los frescos?

Las personas interesadas en someterse a un tratamiento de reproducción asistida, sea para alquilar un vientre u otros casos, deben, al menos, conocer todo lo básico respecto a los dos tipos de embriones de los que ellos pueden elegir: embrión fresco o embrión congelado.

A través del presente artículo, explicaremos en qué consiste cada uno de estos embriones, cuáles son las diferencias más destacables entre ambos y qué tipos de riesgos existen en el proceso de reproducción asistida. Si tú estás interesado o interesada en este tratamiento, entra en Mi Fertilidad para obtener información detallada.

A medida que vayamos despejando estas dudas, tú podrás descifrar si te conviene un embrión fresco o uno congelado. Toma en cuenta que ambas han sido y siguen siendo una buena opción para tener el bebé que tanto has deseado o para preservar tu linaje con el paso de los años.

Embrión fresco o embrión congelado, ¿Cuál conviene?

Para entender la diferencia entre los embriones frescos y los congelados, lo primero que debes saber es que un embrión puede someterse o no a un proceso de criopreservación. Sí se someten aquellos embriones que llegan a estado congelado, estos llegan a esta condición al ser vitrificados, algo contrario a lo que ocurre con los embriones frescos, pues estos son desvitrificados y sometidos a temperatura natural o fisiológica.

El proceso de criopreservación mantiene a los embriones en el mejor de los estados, pues se los protege con la sustitución del líquido que está en su interior. En el caso de los embriones vitrificados, este líquido no corre el riesgo de cristalizarse, tal como ocurriría con una congelación clásica.

Los embriones desvitrificados mantienen ese líquido natural para evitar los típicos daños que podría sufrir, ya sea con cristales de hielo o por alteraciones que se produzcan durante su protección. Se sabe que existen pocos casos que han provocado el deterioro de la supervivencia embrionaria alrededor del mundo y lo largo de los últimos años.

Para entender más la diferencia entre ambos, podemos decir que los embriones frescos son aquellos que mantienen su líquido (agua) intracelular, manteniendo una temperatura fisiológica corriente, mientras que los embriones congelados se mantienen a una temperatura por muy debajo de los 190 grados bajo cero y de manera indefinida.

Ahora bien, ya depende de cada uno qué tipo de embrión desea para llevar a cabo el tratamiento de embarazo asistido. En base a estos datos, tú podrás distinguir cuál es el de mayor “calidad” o el que te garantizará un bebé sano y fuerte. Si no ingresaste al enlace compartido y mantienes tus dudas sobre qué embrión elegir, entra en Mi Fertilidad para obtener ayuda.

En este espacio obtendrás información detallada de, por ejemplo, qué son los blastocitos y cómo es su minucioso proceso de vitrificación, es decir, cómo se llega a sustituir el líquido interno de cada embrión por otro que lo mantenga a esa temperatura sin correr riesgo alguno antes de su transferencia en el tratamiento de embarazo asistido.

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